Existen millones de hombres que sufren de condiciones como la depresión, la ansiedad, el trauma, el abuso de sustancias y otros malestares; sin embargo, la gran mayoría de los hombres nunca busca ayuda de profesionales de la salud mental. Existen muchas razones que influyen en estas situaciones, pero, en su gran mayoría, son producto del estigma que ha marcado durante generaciones, en el que se mantiene la creencia de que un hombre que pide ayuda muestra debilidad.
Históricamente hemos escuchado frases típicas que fortalecen este tipo de mentalidad, como “tienes que ser fuerte”, “sé hombre” o “lidia con eso”. Todos estos mensajes, en lugar de ayudar, critican a cualquier hombre que quiera expresarse abiertamente sobre sus sentimientos y preocupaciones, lo que lleva a que sufra en soledad.
Dentro de los hombres, existe el grupo de hombres hispanos que todavía tiene un mayor número de barreras y estigmas comparado con las demás poblaciones de otras culturas. En la población masculina que accede a la salud mental, el 46,2% pertenece a otros grupos demográficos, mientras que entre los hombres hispanos solo el 35% de quienes necesitan servicios de salud mental recibe algún tipo de servicio.
Existen muchas razones por las que los hombres hispanos reciben menos atención en salud mental. Todas estas barreras se pueden clasificar en dos grupos primordiales, las barreras de actitud y las barreras estructurales. Dentro de las barreras de la actitud están la desconfianza en el sistema de salud, el deseo de resolver los problemas por uno mismo y la percepción de cierta discriminación por parte de los profesionales de la salud. Mientras que las barreras estructurales incluyen la falta de aseguranza médica, bajo nivel socioeconómico, falta de transporte, inhabilidad para faltar al trabajo, bajo dominio del idioma inglés, aunado a una falta de conocimiento de los temas de salud mental y de los recursos disponibles.
Por lo tanto, es crítico que, en distintos niveles y organizaciones de la comunidad, se concientice y se eduque sobre temas relacionados con la salud mental, en particular para los hombres, y, a su vez, se remueva el estigma de que solo las mujeres se benefician de estos servicios. Remover todas estas barreras estructurales será de gran ayuda para identificar de manera temprana los males que afectan a la población masculina hispana y avanzar, como meta de salud, en su detección y tratamiento que garanticen el bienestar emocional del hombre hispano.
Por Edgar Ramos



